El día de mi cumpleaños, alguien me hizo una felicitación diciendo que un cumpleaños era como un fin de año. Y en realidad no podría estar más de acuerdo.
Los cumpleaños por lo general me pesan. Parece que hay una idea que se dispara en automático dentro de mi cabeza cuando falta más o menos un mes para mi cumpleaños:
Es que no he hecho nada con mi vida. Marina tuvo a bien decirme que este año no podía estar más equivocada. Y aunque me encanta llevarle la contraria, tiene razón: este año hice bastante con mi vida, mucho más de lo que suelo hacer.
Así que me senté a pensar en porqué me afectan tanto mis cumpleaños y me di cuenta de que tiene que ver con crianza de lobos y esas cosas que no voy a escribir ahorita para no desviarme de tema.
La primera mitad de este año fue dura y me hizo pensar en muchas cosas. Quizá la conclusión más importante para mí fue entender que me perdía de muchas cosas por miedo a lo que otras personas pudieran pensar de mí. El miedo de alguna manera se las arregla para estar presente
en todas las etapas de nuestras vidas, pero creo que el peor de todos los miedos es ese: dejar de hacer cosas por temor al ridículo y a las críticas.
Y justo pensaba en esto por un par de comentarios negativos en uno de mis 5000 blogs —yo sé, son un vicio para mí—. A pesar de que siempre hemos insistido en la naturaleza informal de MOL, hay gente que no entiende y que exige.
Hay cosas que toda la vida voy a seguir haciendo de manera casera porque tengo un gran impulso por hacer cosas y porque no puedo esperar a tener suficiente tiempo, conocimiento o recursos. Las razones son muy simples: la vida es corta y lo ideal es enemigo de lo bueno. Si no tomara atajos, jamás las concretaría, como tantos proyectos que he dejado a medias a lo largo de mi vida.
Yo no me acuesto con mis amigas nació como una ocurrencia. Hacer la canción con
Tania en febrero fue genial. Grabarla con ella y con
Kitty en agosto fue un éxtasis. Pasaron 6 meses para pasar de una cosa a la otra. Y quizá nunca lo hubiera hecho si
Marina no me hubiera animado tanto. Pensaba
Es una mamada, es la cosa más chafa del mundo, pero sus carcajadas al escuchar el borrador de la canción, me hicieron recordar que yo quería hacer la canción por una simple razón: para divertirme
.
No quería grabar
Yo no me acuesto... porque no sé cantar, pero Tania me convenció diciendo que sólo yo tenía clara la intención de la canción, que un vocalista le imprimiría otro estilo y que en todo caso, era una canción cómica y eso era todo lo que importaba. Hay muchísimos detalles nacos y ñoños en la canción y fueron agregados con esa intención.
Cuando Marina y yo empezamos a platicar del
podcast, tenía muy claro que quería que fuera algo relajado, con voz lo más natural posible, cero radiofónica y con el mínimo de edición. Con todo y eso, tardamos un montón en publicar el primer episodio. Me pregunto cómo podemos ser más eficientes en la grabación para que no perdamos el impulso de seguir haciendo el podcast por la chinga que representa.
En la descripción del
Lenchow puse: "es un programa relajado, sin secciones y sin grandes pretensiones. La verdad es que sólo queríamos divertirnos..." porque hace algunos años aprendí que es importante recordarle a quienes nos siguen que hacemos las cosas PARA PASARLA BIEN. No para representar a la comunidad lésbica, no para educar a la sociedad, tampoco para cambiar el mundo. Lo hacemos por una razón bien sencilla: para divertirnos.
Como lesbianas, vivimos en un mundo adverso a nuestras preferencias y lo natural es luchar contra esto y hablar de lo difícil que es la vida para nosotras. Yo decidí hace años que no quería contribuir a ese sentimiento de malestar. Sí, a veces es duro ser lesbiana, pero también puede ser genial. Y las nuevas generaciones de lesbianas necesitan saber que no todo va a estar de la chingada, que hay otros estados de ánimo además del drama y el conflicto, que lo que viven es normal, que le pasa a otras mujeres como ellas, que también habrán días buenos y que tendrán muchas razones para sonreír. De ahí nace el
¿Quiénes somos? de MOL.
Tuve que agregar el "Escribimos lo que nos nace porque nos gusta" para recordarle a la gente que se pone exigente que escribimos —no cuando tenemos tiempo— cuando surge espontáneamente. No como una obligación, sino como algo que hacemos porque nos satisface. Nadie nos paga. Nos han propuesto muchas veces cobrar de alguna manera el acceso al blog o poner publicidad, pero no hemos querido hacerlo para no comprometer lo que escribimos. Valoro mucho mi libertad de expresar las cosas cómo las siento y cuando quiero hacerlo.
Yo sé que cada cierto tiempo seguirán cayendo ese tipo de comentarios porque la gente es así; siempre hay alguien que no está conforme o que sufre de malestar estomacal cuando ve la buena respuesta que tenemos. Puedo vivir con eso.
Para mí lo importante es saber que este año no fui de las personas que dejaron de vivir por miedo. "Errar es un privilegio de los valientes". La gente se arrepiente poco de lo que hizo mal, pero se arrepiente muchísimo de lo que no hizo. Todos lo saben: el que no arriesga, no gana.
Claro que la cago. Este año, me equivoqué mucho: olvidé cosas que no debía olvidar, dije cosas que no debía, descuidé a personas, me excedí hasta el grado de enfermarme y también fui medio chafa con cosas importantes... Pero esto es parte de la vida y de todo se aprende.
Este año me di la oportunidad de enamorarme, aún a pesar de los 38,543 miedos que tenía de salir con el corazón herido. No sólo resultó bien, resultó mucho mejor de lo que esperaba. Una de las cosas que más me cautivó de ella fue su valentía. A veces parece que nada la detiene: dice, se mueve, habla, canta, baila, va, viene... hace todo feliz y sin miedo. Es una mujer increíble; me da motivos para sonreír todos los días.
Este año fue genial: hice nuevas amigas, me enamoré, me ascendieron en el trabajo, viajé, me desvelé, brinqué, hice idiotez y media, y me divertí como nunca. Porque este año, hice lo yo que quería :)