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22 marzo 2015

La Señora de las Hojaldras

Hoy pasó la Señora de las Hojaldras. Sí, esa señora random que pasaba de puerta en puerta vendiendo rosca y hojaldra. Me abordó un día cuando estaba llegando a la casa. Me ofreció sus productos y mi primer instinto era decirle "No, gracias". 

Pero cuando vi la hojaldra, le pedí un par de pedazos. Entré a la casa y te dije "Te traje algo". Los ojos se te iluminaron cuando viste la hojaldra. ¿Te acuerdas cuánto te gustó? 

Cada cierto nos preguntábamos qué sería de ella y cuándo volvería a aparecer con sus hojaldras tan ricas. No había dejado ninguna tarjeta, etiqueta, número... ninguna pista. 

Pues hoy pasó una señora, pero con rebanadas de pastel. No estaba segura de que era ella. Le pregunté si ella me había vendido una hojaldra y me dijo que sí. Ahí estaba frente a mí la Señora de las Hojaldras. 

Le pedí sus datos y los apunté. Ya tengo el número de la Señora de las Hojaldras.

Ahora me pregunto cuándo llegará el día en el que podré contarte que la encontré y verte sonreír. 

27 noviembre 2012

Cuando tenía 14 años me gustaba una chava, así que llegaba de la escuela y le llamaba. Platicábamos mil cosas, pero había algo que yo quería decirle. Nunca reunía el valor para soltarlo, pero seguía llamándole todos los días. Hasta que un día no logré recordar qué era lo que le quería decir.  

18 septiembre 2012

Un mundo raro

A veces hay música que se te mete dentro y echa raíces mezclándose con recuerdos que cuentan historias diferentes. Hay cosas que no tienen sentido para muchos, pero si tienen sentido para alguien, tienen todo el sentido del mundo. Y no hay nada más real que eso, aún cuando sean mundos que nunca se toquen, aún cuando nadie conozca su historia.

 

15 septiembre 2012

Callamos lo que nos duele, como si al callarlo no existiera. Por el contrario, el pecho nos estalla cuando queremos contar algo que amamos o disfrutamos. Lo decimos en voz alta y sentimos alivio. Porque poner algo en palabras es como construir una realidad y validarla ante el mundo. 

Una vez alguien me dijo que hay que celebrar los logros, porque lo que no se celebra es como si nunca hubiera pasado. Armamos eventos para crear momentos memorables y poder marcarlos en nuestra memoria, así como callamos sucesos dolorosos con el fin de hacer como si nunca hubieran pasado.  

05 septiembre 2012

Nos levantamos, nos vestimos, vamos a trabajar y hacemos lo que tenemos que hacer. Hacemos como si nada porque la vida sigue, porque no importa que algo se haya roto dentro. La vida sigue su curso.

28 junio 2012

Frase del día


"Ningún amor es igual a otro. Cada persona es diferente y se ama diferente"


Hilitaa

27 mayo 2012

Pasa algo curioso cuando escribo aquí. Creo que a este blog le reservo, entre otras cosas, ciertos sentimientos. 

No escribo las cosas buenas porque... uno tiende a sentirse ridículo cuando escribe sobre las cosas buenas.  O luego hay cosas que me gustan mucho, como las frases del día, pero cada vez tengo menos oportunidad de robarle esos minutos al tiempo para registrarlas. 

Y tengo poco tiempo porque tengo muchas cosas ocurriendo en mi vida. Me encanta mi trabajo, pero más aún, adoro a la gente con la que trabajo. Es un inusual grupo de personas con personalidades increíbles. Me encanta platicar y salir con ellos. Allá adentro tengo amigos que quiero para toda la vida. Hace poco se fue un colaborador cercano. Trato de no pensar en él. Ya sé, soy una ridícula, pero creo que todavía no lo he podido procesar. 

Tengo una lista larga de cosas buenas que incluyen cambios, logros y nuevos miembros en la familia; pero no me gusta ponerme cursi, a menos que sea por una mujer. 

Aquí he venido muchas veces a desahogarme. Hay cosas que me gusta sacar platicando con las amigas, cosas que salen entre canción y canción y cosas que me gusta escribir aquí. 

Con el tiempo, dejé de escribir ciertas cosas para las que no me sentía lista o simplemente porque preferí llevármelas a otro lado y callarlas aquí. 

También pasa algo curioso. Si caigo por aquí en un día oscuro —o en un momento oscuro—la gente se queda con la idea de que estoy deprimida hasta el fondo. No lo estoy. Estoy bien. Tengo muchas razones para ser feliz. Muchas. Como mil ocho mil razones. 

Y tampoco quedé en la pobreza, ni estoy viviendo en la calle. Sólo tuve una quincena apretada —por andar gastando mucho—. 

Pero todo bien. Ya no se preocupen tanto, luego me siento culpable por las personas que se quedan con el pendiente y me mandan consejos y mensajes de ánimo. 

22 mayo 2012

A veces no me gusta decir que estoy triste. Debe ser tan incómodo como decir que no tienes dinero para salir.  Me siento tonta; prefiero callarlo. 

¿Qué más hay qué decir? Entre el tiempo que lo cura todo y las cosas que van tomando su lugar, no queda espacio para simplemente sentirse triste. 

A veces quisiera que alguien me leyera el pensamiento y simplemente estuviera ahí conmigo, acompañándome en la tristeza y ahorrándome la pena de decirle que traigo un vacío que no sé con qué llenar. Que tal vez no se llenará nunca. 

Pero al menos, podemos sentarnos a hacer como si nada, a platicar de cualquier cosa y olvidar un poco. 

Por cierto, tampoco tengo dinero para salir. 

Hay días que son como una vuelta de abanico. Se pasan uno tras otro y pierdo la cuenta del tiempo. Y luego hago números y me doy cuenta de que apenas han pasado un par de meses. Dos meses. El otro día leí que el promedio es de año y medio. ¿Cómo hago que el abanico gire más rápido?
Te leo y se me llenan los ojos de esperanzas. Luego encuentro palabras tuyas por ahí y me pregunto si serán mías o de quién serán. Me voy a dormir con los ojos tristes de tanto pensar. De tanto hacerme preguntas que probablemente tú tampoco puedas contestar. 

28 marzo 2012

Cosas que escribo para procesar lo que siento

Se acabó, como se acaba todo lo que empieza. Lo he llorado, la he extrañado, he vuelto a llorar, he tratado de salir, he reído, he vuelto a llorar y en esas ando. 

A una parte de mí le dan ganas de hacer drama, pero hay otra parte de mí que me recuerda lo que yo le decía a ella antes de que andáramos: "Pase lo que pase, siempre te voy a recordar como la mujer que hizo que perdiera el miedo de volverme a enamorar". Y así fue. 

El día que la conocí, fue amor a primera noche. Y digo a primera noche, porque es lo más parecido que existe a la primera vista. Me bastó platicar con ella una noche para quedar completamente abobada. Conforme la noche y las palabras transcurrían, iba observando lo linda que es. 

Le dije que me leyera la mano y cuando empezó a recorrerla con la punta de sus dedos, algo se detuvo dentro de mí. Inventé todas las preguntas posibles, con tal de alargar ese momento; y ella inventó todas las respuestas, con tal de seguirme el juego. Me sentí perdida con su sonrisa y su dulzura. 

Me ofrecí a llevarla a su casa; salimos del restaurante y le abrí la puerta del coche. Observé que no se movió, alcé la cara y ahí estaba ella mirándome a los ojos. Yo, torpe como siempre, no había entendido la señal; me puse nerviosa y le di la vuelta al coche para subirme. Las dos recordaríamos con cariño este momento una y otra vez, hablando de todas las posibilidades y de todo lo que pudo haber sido.

Nuestra relación simplemente se dio, a pesar de todo. Y también fue por el pesar de todo que llegó a su fin.

La extraño, extraño tantas cosas de ella y me extraño a mí también, porque me caigo mejor cuando tengo novia... pero así son las cosas.

Me cuesta su ausencia porque me hacía feliz, pero antes de irse hizo algo maravilloso por mí: tuvo a bien hacerme entender ciertas cosas que me permitieron ganar cierta seguridad, aliviar una herida y, quién iba a decirlo, perdonar a alguien que fue muy importante en mi vida.

Mi amor por ella hizo que yo reclamara mi lugar y ciertos derechos en el ámbito familiar y me ayudó a acercarme más a ellos. Y algo más cambió en mí: no soy buena para pedir ayuda o para decir que me siento mal y por lo general tardo bastante en hacerlo. Pero esta vez decidí hacer todo lo posible por no hundirme.

Quiero aprender a dejar de ver las rupturas como fracasos y sin embargo, quisiera que esta fuera la última. No soy buena con las separaciones, ni con las pérdidas. Pero estoy tranquila porque tomamos la decisión razonable, en lugar de desgastarnos.

La tendencia dice que todo lo que empieza, termina; pero también que todo cambia. Lo que significa que uno de estos días dejaré de sentirme triste y volveré a sonreír con ganas.

Soy niña grande, estaré bien. 

20 marzo 2012

El hilo rojo del destino


"Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper".



17 diciembre 2011

Recuento 2011

El día de mi cumpleaños, alguien me hizo una felicitación diciendo que un cumpleaños era como un fin de año. Y en realidad no podría estar más de acuerdo. 

Los cumpleaños por lo general me pesan. Parece que hay una idea que se dispara en automático dentro de mi cabeza cuando falta más o menos un mes para mi cumpleaños: Es que no he hecho nada con mi vida. Marina tuvo a bien decirme que este año no podía estar más equivocada. Y aunque me encanta llevarle la contraria, tiene razón: este año hice bastante con mi vida, mucho más de lo que suelo hacer. 

Así que me senté a pensar en porqué me afectan tanto mis cumpleaños y me di cuenta de que tiene que ver con crianza de lobos y esas cosas que no voy a escribir ahorita para no desviarme de tema. 

La primera mitad de este año fue dura y me hizo pensar en muchas cosas. Quizá la conclusión más importante para mí fue entender que me perdía de muchas cosas por miedo a lo que otras personas pudieran pensar de mí. El miedo de alguna manera se las arregla para estar presente en todas las etapas de nuestras vidas, pero creo que el peor de todos los miedos es ese: dejar de hacer cosas por temor al ridículo y a las críticas. 

Y justo pensaba en esto por un par de comentarios negativos en uno de mis 5000 blogs —yo sé, son un vicio para mí—. A pesar de que siempre hemos insistido en la naturaleza informal de MOL, hay gente que no entiende y que exige.

Hay cosas que toda la vida voy a seguir haciendo de manera casera porque tengo un gran impulso por hacer cosas y porque no puedo esperar a tener suficiente tiempo, conocimiento o recursos. Las razones son muy simples: la vida es corta y lo ideal es enemigo de lo bueno. Si no tomara atajos, jamás las concretaría, como tantos proyectos que he dejado a medias a lo largo de mi vida. 

Yo no me acuesto con mis amigas nació como una ocurrencia. Hacer la canción con Tania en febrero fue genial. Grabarla con ella y con Kitty en agosto fue un éxtasis. Pasaron 6 meses para pasar de una cosa a la otra. Y quizá nunca lo hubiera hecho si Marina no me hubiera animado tanto. Pensaba Es una mamada, es la cosa más chafa del mundo, pero sus carcajadas al escuchar el borrador de la canción, me hicieron recordar que yo quería hacer la canción por una simple razón: para divertirme

No quería grabar Yo no me acuesto... porque no sé cantar, pero Tania me convenció diciendo que sólo yo tenía clara la intención de la canción, que un vocalista le imprimiría otro estilo y que en todo caso, era una canción cómica y eso era todo lo que importaba. Hay muchísimos detalles nacos y ñoños en la canción y fueron agregados con esa intención. 

Cuando Marina y yo empezamos a platicar del podcast, tenía muy claro que quería que fuera algo relajado, con voz lo más natural posible, cero radiofónica y con el mínimo de edición. Con todo y eso, tardamos un montón en publicar el primer episodio. Me pregunto cómo podemos ser más eficientes en la grabación para que no perdamos el impulso de seguir haciendo el podcast por la chinga que representa.

En la descripción del Lenchow puse: "es un programa relajado, sin secciones y sin grandes pretensiones. La verdad es que sólo queríamos divertirnos..." porque hace algunos años aprendí que es importante recordarle a quienes nos siguen que hacemos las cosas PARA PASARLA BIEN. No para representar a la comunidad lésbica, no para educar a la sociedad, tampoco para cambiar el mundo. Lo hacemos por una razón bien sencilla: para divertirnos.

Como lesbianas, vivimos en un mundo adverso a nuestras preferencias y lo natural es luchar contra esto y hablar de lo difícil que es la vida para nosotras. Yo decidí hace años que no quería contribuir a ese sentimiento de malestar. Sí, a veces es duro ser lesbiana, pero también puede ser genial. Y las nuevas generaciones de lesbianas necesitan saber que no todo va a estar de la chingada, que hay otros estados de ánimo además del drama y el conflicto, que lo que viven es normal, que le pasa a otras mujeres como ellas, que también habrán días buenos y que tendrán muchas razones para sonreír. De ahí nace el ¿Quiénes somos? de MOL.

Tuve que agregar el "Escribimos lo que nos nace porque nos gusta" para recordarle a la gente que se pone exigente que escribimos —no cuando tenemos tiempo— cuando surge espontáneamente. No como una obligación, sino como algo que hacemos porque nos satisface. Nadie nos paga. Nos han propuesto muchas veces cobrar de alguna manera el acceso al blog o poner publicidad, pero no hemos querido hacerlo para no comprometer lo que escribimos. Valoro mucho mi libertad de expresar las cosas cómo las siento y cuando quiero hacerlo.

Yo sé que cada cierto tiempo seguirán cayendo ese tipo de comentarios porque la gente es así; siempre hay alguien que no está conforme o que sufre de malestar estomacal cuando ve la buena respuesta que tenemos. Puedo vivir con eso.

Para mí lo importante es saber que este año no fui de las personas que dejaron de vivir por miedo. "Errar es un privilegio de los valientes". La gente se arrepiente poco de lo que hizo mal, pero se arrepiente muchísimo de lo que no hizo. Todos lo saben: el que no arriesga, no gana.

Claro que la cago. Este año, me equivoqué mucho: olvidé cosas que no debía olvidar, dije cosas que no debía, descuidé a personas, me excedí hasta el grado de enfermarme y también fui medio chafa con cosas importantes... Pero esto es parte de la vida y de todo se aprende.

Este año me di la oportunidad de enamorarme, aún a pesar de los 38,543 miedos que tenía de salir con el corazón herido. No sólo resultó bien, resultó mucho mejor de lo que esperaba. Una de las cosas que más me cautivó de ella fue su valentía. A veces parece que nada la detiene: dice, se mueve, habla, canta, baila, va, viene... hace todo feliz y sin miedo. Es una mujer increíble; me da motivos para sonreír todos los días.

Este año fue genial: hice nuevas amigas, me enamoré, me ascendieron en el trabajo, viajé, me desvelé, brinqué, hice idiotez y media, y me divertí como nunca. Porque este año, hice lo yo que quería :)

18 octubre 2011

El más fuerte que hay

Piensas que es el momento y le cuentas como llegaste a tener esos miedos. Te escucha, no se incomoda y deja que digas todo lo que tienes que decir. Te ve llorar y le duele. Quiere abrazarte, cuidar de ti y secar tus lágrimas.

Y entonces sabes que eso, justamente, es el amor. Que te haga sentir segura en tu momento más vulnerable, es el "te amo" más fuerte que hay.

15 septiembre 2011

Conversación inesperada

Hoy me topé con el hermano de mi cuñada, checando películas en una tienda. Él estaba haciendo tiempo, me preguntó si iba a hacer algo y me invitó a tomar un café. Ya eran más de las 11 de la noche, yo estaba saliendo del cine, pero no tenía sueño y le dije que sí. 

Creo que jamás había platicado directamente con él. En parte porque está loco, porque es un mirrrey, un jodón, de esas personas que parece que jamás habla en serio. Es como un chavito... de 36 años. 

La plática comenzó con los temas usuales para sacar conversación, se desvió a temas más interesantes y de pronto, no sé bien cómo, comenzamos a platicar de su ex-mujer. La historia de su divorcio es bastante triste y yo la conocía. Comenzó por una pequeña anécdota y sin querer terminó contándome más de lo esperado: 

—¿A ti te pasa que de repente sucede una cosa que te recuerda algo malo que pasó con tu ex y te empiezas a malviajar horrible?

—Sí, siento el trauma cañón y me frikeo con ciertas cosas, aunque no esté pasando nada malo en realidad... Cuando pasó todo esto, no tienes idea de lo mucho que me sentí usado. Me cuestioné muchas cosas que habíamos vivido y cuánto me había mentido, cuando yo me había entregado y me había casado enamorado de ella. 

—¿Te preguntabas si alguna vez volverías a confiar en alguien?

—Sí, exacto, porque esto es como cuando te roban. Olvídate de lo que perdiste en el robo, lo que pierdes en realidad es la seguridad y la tranquilidad que tenías. Cada vez que entras a tu casa estás como loco pensando que te volvieron a robar. Pero luego pienso que es imposible que haya otra persona como ella, no puede haber otra mujer tan cabrona como ella. O sea, ¿qué probabilidad hay de que te topes a alguien igual que ella? Por lo menos será alguien mejor. Y además aprendes a estar alerta y a no caer en lo mismo. 

El concuño mirrrey tiene la boca llena de razón. ¿Quién diría?

12 septiembre 2011

Post mortem

Cuando tenía más o menos 14 años, hubo una oleada de muertes alrededor de mi familia. En un lapso de tiempo que yo recuerdo como un año, se murieron 4 personas. 

No era la primera vez que me tocaba enfrentarme a la idea de la muerte, pero en ese entonces me pegó mucho que fueran tan cercanas en tiempo y espacio. Y recuerdo que así empecé a escribir, para tratar de entender la muerte. La presencia inmóvil de alguien a quien nunca más volverás a ver en tu vida. El dolor y el vacío que queda en las personas que amaba. Los arrepentimientos, las cosas dejadas a medias y el manojo de recuerdos y anécdotas que se esparcen en los que recién extrañan. 

Ninguna de las personas que murió era tan cercana a mí, pero eran familia, eran parte de ese paisaje pintado en mi cabeza formado por una multitud de parientes pululando en reuniones familiares, fiestas navideñas y veranos en la playa. 

Este año, extraño año, ha sido una oleada trágica también. Ya se murieron tres personas. A eso le tengo que sumar al que estuvo en peligro de irse, al que le hicieron daño y al que se dañó para siempre. Me tocó ser portavoz de malas noticias, pasarla en el hospital, aguantarme las lágrimas para no dejar que otros se derrumbaran, escuchar todo lo que pude escuchar y cubrir ausencias. 

Una de las personas que se fue, era alguien a quien apenas conocía, pero que tuvo un papel determinante en mi vida. Me dolió saber tan poco de él, que desapareciera tan rápido como llegó y no haber tenido la oportunidad de darle las gracias por lo que hizo por mí. 

Creo que lo más difícil para mí es ver el dolor en personas a las que quiero. Me duele saberlos mal y sentir que no puedo hacer gran cosa por ellos más que estar ahí. Incluso temo acercarme y siento que  mis palabras no son suficientes. Trato de imaginar lo que deben estar pasando y no puedo dimensionar la magnitud de su dolor. Su tristeza está ahí flotando alrededor, junto con los recuerdos y el caos que la tormenta dejó a su paso. 

Una de las ausentes tenía mi edad y se fue demasiado pronto, de una manera ciertamente inesperada y trágica, como pocas veces sucede en la vida, como creemos que sólo le pasa a otras personas, lejanas y ajenas, no a nosotros. 

Todas las cosas que hago y que puedo hacer ahora están bañadas de deseos de hacer las cosas bien, de dejar de hacer cosas sin importancia, de hacer justo lo que quiero hacer, de concretar lo que sueño; de no pensar tanto, olvidarme del miedo a ser lastimada, hacer ridículo sin frenos; de estar en donde y con quien yo quiera estar; de ser espontánea, algo irresponsable, llegar tarde y olvidar las cosas; de no dar explicaciones y dejar de hacer lo que se espera de mí; de bailar hasta el cansancio, cantar en el coche y extender las mejores experiencias hasta el último minuto; de decir un montón de te quiero's, llenar de abrazos, perder la cabeza y decir lo que que siento sin medidas.

La muerte me reconcilia con todo lo malo que me ha pasado en la vida. Debe haber algo mejor más adelante. No quiero perderme nada. 

Sólo quiero vivir todo lo que tengo que vivir. Quiero saber cuál es mi historia, la que escribo en cada decisión y la que ocurrirá sin que pueda atraparla entre mis dedos. 

20 agosto 2011

Preparada para lo que venga

Una se pregunta tanto porqué le pasan ciertas cosas y reniega tanto por ellas, hasta que un día sucede algo inesperado que te permite entender que estás preparada para enfrentarlo y salir entera.

01 agosto 2011

Mente inundada

A veces siento que mi cabeza no puede dejar de pensar y que es como si estuviera perdida de todo.

Hago, voy, cumplo, sigo mi rutina de todos los días, pero en mi mente estoy en otra parte. No importa si es algo feliz o es algo que me preocupa. Cuando algo me importa mucho, es como agua en mi mente: llena todo el envase que lo contiene.

Entonces claro, funciono de manera reactiva. Puedo responder a cosas o a gente inmediata, me acuerdo de los que se acuerdan de mí, pero olvido casi todo lo demás.

Tengo una lista enorme de pendientes y me pregunto cómo fue que olvidé tantas cosas por tanto tiempo. Familia y amigos me reclaman que me olvido de ellos. Y tienen razón.

Dónde has estado? Dónde te has metido? Son preguntas que no puedo responder. Y sí, también es cierto que tengo nuevas actividades que me consumen tiempo y que eso me pone todavía más lejos.

Pero lo cierto es que cuando estoy libre, mi mente se avoraza y le dedica todo el espacio posible a lo que me consume.

Una amiga dice que pienso demasiado. Tiene razón. Mi mente se la pasa proyectando, tratando de controlar ciertas cosas, de entenderlas, de darme las respuestas que sólo el tiempo me dará.

Cuando digo cosas como "lo vi venir", hablo en serio. Tenía la situación tan analizada que me era fácil anticipar ciertos eventos. Y cuando digo que no tenía idea es porque mi mente no estuvo ahí viviendo el presente, cuando se suponía que lo estuviera.

Soy justo el tipo de personas que tienen que hacerse a la idea antes de emprender algo importante, porque si no está adentro, jamás sucederá afuera.

Me pregunto si se puede aprender a no pensar, a dejar las cosas que me obsesionan en una parte secundaria de mi mente, a soltarlas y a no esperar. Dónde está el cable para desconectarme?

Y claro, hoy es una cosa, pero cuando la idea me agota, despierto y me extraño de todo alrededor. Y luego pasan cosas y algo nuevo me emociona o me preocupa y ya me perdí de nuevo.