23 enero 2011

Viajar y viajar

De niña solía pensar que mi vida era aburrida y me moría de ganas de tener aventuras. Me imaginaba viajando en un barco, con la posibilidad de conocer toda clase de lugares nuevos.

Tal vez por eso, cuando crecí, viajar se volvió en mi aventura. Unas 3 o 4 veces he viajado más de 20 horas, perdiendo días enteros de mi vida. Lo que más me gustaba era ver el paisaje: los ríos, las montañas, la selva... Me emocionaba sentir que era nuevo y diferente.

Cuando se me cansaron las nalgas y ya tenía algo de dinero, los viajes se volvieron más breves y el descubrimiento se centró en el destino. He viajado sola desde ya casi 10 años, salvo honrosas excepciones. Y creo que lo prefiero así.

Viajar es algo íntimo. Cuando viajas con alguien, pasas demasiado tiempo con alguien, se comparte el espacio, el baño, a veces la cama. No me encanta la idea. Sólo hay una persona con la que pude viajar sintiéndome a mis anchas, pero por lo general me gusta ser libre.

Una de mis amigas dice que de todas nosotras, siempre imaginó que la que se iría a vivir fuera sería yo. Y nunca lo hice, lo cual es una ironía. Lo cierto es que cada vez que salgo de viaje, sin importar lo bien que la haya pasado, el lugar en el que vivo siempre sale ganando. Pero quién sabe, tal vez más adelante.

Cuando el tiempo y las responsabilidades me tienen atada, los viajes se convierten en escapadas a la playa. Uno de los mejores días del año pasado para mí fue una vez que me fui sola en carretera escuchando música mientras atardecía. Me sentí feliz e inspirada. Nada me hacía falta.

Además, amo la playa. Me encanta, me da tranquilidad. Estar cerca de ella me hace bien. A veces incluso me he imaginado viviendo en la playa.

Y claro, a veces como en estos meses, hay frío y las escapadas a la playa quedan fuera de lugar. Entonces la aventura se convierte en una salida de madrugada, en una fiesta que termina aún después del amanecer y en un pegar de gritos cantando en el coche.

Me pregunto qué se sentirá ir en un crucero: estar todo el tiempo en un barco, sintiendo el vaivén del mar. Y luego bajar y conocer lugares, probar comidas diferentes, ver cosas que nunca has visto antes.

Por eso, últimamente he pensado que en mi vida pasada yo era un pirata.

5 comentarios:

  1. Jajajaja no me esperaba "Por eso, últimamente he pensado que en mi vida pasada yo era un pirata." Jajajaja....
    Últimamente he querido unas vacaciones en crucero, o un viaje largo sin importar en realidad a donde voy Sino el Camino...
    Me encana leerte sueles conseguir una sonrisa sincera de mi parte...
    Por cierto he visto lo que haz hecho con mol, si necesitas ayuda con lo rederido a la web me encantaría poder ayudar Ü

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  2. Shar Wilde6:45 a.m.

    Me encantan tus reflexiones Chuminis...me encantó la parte de "Lo cierto es que cada vez que salgo de viaje, sin importar lo bien que la haya pasado, el lugar en el que vivo siempre sale ganando" y me sacó una sonrisa "Por eso, últimamente he pensado que en mi vida pasada yo era un pirata." jajajaja

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  3. Yo tambièn amo viajar..
    Uno aprende y conoce tanto en los viajes.. (sobre todo de uno mismo y de las personas con las q se viaja) bien dicèn q uno no conoce bien a alguièn hasta q viaja ò vive con ella..

    Yo siempre he pensado q en otra vida fuì àrabe.. xq me gusta el dinero y los harems =D jajaja

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  4. Hola Chumis! a mi tmb me gusta viajar. Si ya sé dijiste "Que se sentirá viajar en un crucero" bueno no he viajado en crucero pero si cruce el mar de cortez en el ferry de topolobampo, sinaloa, a la paz, b.c. y creeme ese animalote es tan grande q nunca senti en vaivén del mar, me gusto ver delfines seguiendo el ferry en plena libertad, cuando se perdió de vista la costa y solo era mar por dnd se mirara es... impresionante!
    La anécdota chusca de este viaje es q mientras yo veía el mar un niño le decía a su mamá que ya estaba desesperado por el tiempo q llevabamos de viaje, ps si en el mapa son como 6 centimetros!!!
    Y tienes razón su tierra es hermossaaa me kede con ganas de volver!!! Saludos!!!

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  5. Te leo y me siento reflejada, cuando viví en Monterrey mis escapadas eran los fines de semana a los pueblos aledaños, a subir en coche las cuestas de la sierra, armada de un termo con harta agua, unas barras de granola y música a placer.

    La mayoría de esos viajes los hice sola, acompañada de mi cámara fotográfica como testigo de esas aventuras.

    Ya tiene mucho que no lo hago, sin embargo, siempre queda la espinita de volverlo a intentar, no crees?

    Un abrazo sincero.

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