25 septiembre 2010

Nada es para siempre

Últimamente pienso mucho en la fragilidad de las cosas. No es como que sea un misterio que todo termina eventualmente, que las cosas pasan, que todo cambia.

Supongo que habían cosas que yo simplemente pensé permanecerían en mi vida, que por supuesto cambiarían, serían diferentes con el tiempo, pero que finalmente ahí estarían hasta el final de los tiempos, una vida tras otra.

Para mí, que soy irremediablemente idealista, obligarme a no proyectar al futuro es un gran aprendizaje: no esperar, tener presente que las cosas pueden terminar en cualquier momento y a la vez detenerse a disfrutar el momento como algo único e irrepetible. Y así es como me siento últimamente: como una espectadora emocionada con mi propia vida.

Hay proyectos pendientes en mi vida y la verdad es que descubro algo sorprendida que me cuesta trabajo concentrarme en el futuro, patrimonialmente hablando. Aunque debería hacerlo, al menos de vez en cuando, al menos para no quedarme a la deriva y construir algo que anhelo, que si algún día se concreta, será increíble. Me aterra lo complicado que parece y sin embargo, hay gente que me tiene fe, que quiere meterle y ayudarme. Y yo dudando tanto de mí. Siempre estoy dudando de mí...

Platicaba con Jil de lo que quiero para mí en el amor, de las mil garantías que siento necesarias para volver a entregarme. Dulcemente, me puso en mi lugar, como sólo ella suele hacerlo: no hay garantías, no hay certezas, no sabes si durará, no sabes cuándo terminará.

Me pone un poco triste, pero me recuerda una verdad evidente: todo termina eventualmente, las cosas cambian, nada es para siempre. La buena noticia es que yo también cambiaré y que esto también pasará.

3 comentarios:

  1. Y sí, siempre queremos más de lo bueno hasta hacernos creer que será eterno...Todo fluye nos dice Heráclito...me gusta como cierras, para mi también es una gran lección que aún no logro meterme en la cabeza... y es que uno se libera al saber que puede haber muchos cambios y que no hay dolores ni erores que duren para siempre, pero en el caso del amor y demás placeres como que es más difícil hacernos a la idea que algún día acabarán...

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  2. Al igual que tú, soy una empedernida idealista, y sí, es lindo creer que a pesar de que las que han estado se fueron dejando la mayor parte de las veces dolor, todo lo que viene será bueno, y será -ahora sí- para siempre (o al menos por un laaaaargo tiempo).

    En fin... me vi proyectada en el post y quise pasar a dejar un saludo y un abrazo.

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  3. Anónimo12:15 a.m.

    SENSACIONALES TUS ULTIMOS TRES POSTS... YA VOLVISTE, CREI QUE TE HABIAMOS PERDIDO!!!

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