11 agosto 2009

No por ser de la misma familia...


Ayer llegaron dos activistas a la oficina porque están viendo un proyecto con mi jefe.

Las dos tienen más de 40 años, son medio jipiosas, jamás se han pintado el cabello y básicamente están en contra de todo lo establecido.

Por un comentario, me di cuenta de que son amigas desde hace muchos años. "Leeeenchas" dijo mi gaydar.

Resulta, que como siempre, el mundo es un pañuelo. Yo conocía de nombre a una de ellas porque es hermana de un amigo de mi hermano. Nos saludamos, me preguntaron por mi hermano y luego por mi mamá.

Luego platicando, mi jefe comentó un cartón que salió en el periódico que es el que está al comienzo de este post.

Ellas empezaron a hablar por supuesto de la Ley a favor de la Familia que fue aprobada en Yucatán, que es el colmo, bla bla bla... Pero una de ellas cortó diciendo:

- Mejor la dejamos aquí porque la compañera se nos va a ofender.
- ¿Quién? ¿Chumis?- dijo mi jefe- Nada que ver, ella es súper open mind.
- ¿Ah sí?
- Pero, ¿cómo te llevas con tu mamá si ella piensa diferente?
- Digamos que mi mamá y yo llevamos una relación cordial.
- Pero, ¿si sabes que tu mamá fue una de las que reunió firmas para aprobar esta ley?

Me quedé callada, asentí con la cabeza. Mi mente se fue para atrás y recordó una tabla llena de hojas para firmar a favor de alguna cosa ñoña. Damn it, eso era.

"¿Estás a favor de la familia?" ¿Quién te va a decir que no?

"¿Deseas que la comunidad gay no tenga derechos como se supone deben tener todos por igual?". Tal vez la respuesta sería diferente.

Malditas encuestas engañosas para recabar firmas.

Creo que estoy enojada con mi mamá.

2 comentarios:

  1. mmmta... me di a la tarea de leer un par de diarios yucatecos y sentí pena y horror por lo que se publicó. Es una lástima que el derecho de las minorías se vea mermado por el miedo a lo desconocido de las mayorías, y peor aún, que nuestras leyes los respalden. Tengo fe en que algún día entenderemos que los valores, usos y costumbres de algunos no tienen porque ser los valores, usos y costumbres de otros, tal vez algún día aprenderemos a tolerar nuestras diferencias y vivir con ello en paz. Suerte con Ro!

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  2. Mi mamá y yo también llevamos una relación cordial, sabe que soy gay pero cómo que a veces (siempre) se le olvida.

    Al menos no te toco particiar en los stand de los eventos pro-familia, pro-vida, anti-gay. Cuando le insinué a mi madre que tal vez tenía una postura contraria al status quo casi me recorta el presupuesto.

    Eso es un buen incentivo para fingir heterosexualidad y heteronormativa en cualquier situación.

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