16 febrero 2009

Día de la amistad

Lo mejor del día de la amistad es que en realidad no ocurre el 14 de febrero. El jueves íbamos a comer con Palm para despedirla. Solamente se fue el fin de semana, pero nosotras sentíamos como si se fuera a ir meses.

La Palmerita desapareció misteriosamente a la hora de la comida y la Goma y yo terminamos teniendo la comida más divertida ever en la Madrileña.

Cuando reapareció en el MSN en la tarde argumentó que tenía una sorpresa para nosotras y que valía la pena la espera, que nos veíamos en la noche. Claro, con la Palmera, la noche es después de las 10 p.m. y augura desvelada segura.

La esperamos en casa de la Gomita y yo como siempre, me estaba durmiendo. No tenemos idea de qué tiene esa cama, pero todo mundo se duerme en ella.

Desperté cuando una Palmera se apareció con una gran sonrisa y un corcho entre las manos.

- ¡Chu! ¡Chu! ¡Mira qué te traje!

Voltée el corcho y encontré un collage de fotos que nos tomamos en nuestra última escapada a la playa. Colorcitos hermosos, frases chistosas y enmedio una gran foto de las tres juntas riendo espontáneamente. La Goma tenía un corcho igualito para ella.

Nos encantó el regalo, fue un súper detallazo, siempre me ha gustado que me regalen cosas hechas de mano propia. No recuerdo la última vez que alguien me regaló algo así.

Salimos a cenar unos tacos y nos la pasamos conversando súper a gusto. Palm se sabroseó a un pelón que se sentó en la mesa de a lado, pero se arrepintió en 5 minutos, cuando resultó ser un rabo verde medio borracho que nos empezó a chulear y nos regaló una rosa.

Ya era tarde y ya teníamos que despedirnos, pero pasamos horas riendo y conversando junto a los coches. Nuestras carcajadas llamaban la atención de los que pasaban por ahí.

El viernes y el sábado, la Goma y yo nos sometimos a terapia ocupacional para no pensar en el 14 de febrero: comer, dormir, ver tele, comer, dormir, ver películas...

Las llamadas no se hicieron esperar: recibí una que me puso algo melancólica, pero hice una en especial que me emocionó mucho. Lesbicienta estaba en una fiesta de lesmexico.org en el D.F. Me pasó a varias amigas que hace años no veo y me dio un gustazo conversar con ellas. Me preguntaron cuándo regreso, que por qué no estaba ahí y me hice el propósito de ir para la próxima fiesta.

El domingo fue de echar la hueva todo el día en mi casa. Palm llegaba a las 11 p.m. y contra toda la prudencia de quienes estudian/trabajan el lunes, fuimos a verla. La Palmerita se portó como toda una ama de casa y nos preparó quesadillas, haciéndonos repetir con la esquistez de su cocina.

Platicamos de cosas serias y de cosas chistosas, nos burlamos de todas las fotos de Palm y nos peleábamos por mostrar el vídeo más chistoso en youtube.

A las 3:30 de la mañana nos fuimos y de puro milagro porque Palm no quería dejarnos ir.

Hoy me llamaron para ir a comer juntas. Eso lo chévere de la Gomis y la Palmerita: con ellas todos los días son días de la amistad.

3 comentarios:

  1. Empezaba un día y yo con mi peor humor... leer tu post me pinto una sonrisa.


    Y creo que van a ser muchas mas visitas nocturnas que no las voy a dejar ir.

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  2. Hey! Que padre es tener amigas así!!.. Y que no tenga que ser 14 de febrero para demostrar el cariño!!! ;)

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  3. ahh.. y no te digo !chu! / chu! ...

    el apodo es chuchú... juntito...

    ¿no avias captado?.

    Ash!

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